Cruz de Alba

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El viñedo
El viñedo

El viñedo

Empezamos a trabajar con agricultura ecológica en 2006 y con biodinámica en 2008. Desde entonces hemos adaptado esta viticultura a las condiciones específicas de cada añada y a los diferentes suelos y microclimas de la finca.

Al tener muy en cuenta nuestro propio contexto, la biodinámica gana sentido y eficacia. Conociendo la viña a fondo, sumando experiencia con la práctica, podemos avanzar en un viñedo más equilibrado y adaptado.

Viñedo de Cruz de Alba y botella de vino

Donde nacen nuestros
Vinos Sinceros.

Empezamos a trabajar con agricultura ecológica en 2006 y con biodinámica en 2008. Desde entonces, adaptamos nuestra forma de trabajar a cada añada, a los diferentes suelos y a los microclimas de la finca.

Nuestro viñedo se encuentra cerca de Padilla de Duero, a 750 metros de altitud, en una de las zonas más prestigiosas de Ribera del Duero. Las 40 hectáreas de viña se distribuyen en 18 parcelas, cada una con su propia personalidad.

Vendimiador observando un racimo de uvas

Recorrer, observar, cuidar.

Sobre el terreno, cuidamos las cepas con una atención casi a la carta. Con el tiempo, hemos aprendido algo importante: regenerar la viña. Si una vid enferma, nuestra prioridad es recuperarla, con tratamientos de suelo a largo plazo o intervenciones directas sobre sus partes leñosas. Conocer la viña es la mejor manera de entender qué necesita.

Horizonte de Viñedos

La finca también es el vino.

Nuestra finca se extiende entre amplios horizontes, bosquetes de pinar y el curso del Duero. Un clima de extremos, con inviernos duros, veranos tórridos, lluvias escasas y una gran amplitud térmica, hace que nuestras cepas desarrollen una extraordinaria capacidad de adaptación.

A esto se suman unos suelos excepcionales, de tipo básico, textura franca y mayoritariamente arenosa, que aportan finura y definición a nuestros vinos. La diversidad de estos suelos, presente en nuestras 18 parcelas, es clave para expresar los diferentes matices de la finca.

Paisaje y detalle de siembra

Siembra de vida.

En función de las condiciones de cada año, aportamos al suelo lo necesario para una buena nutrición de la vid. Entre hileras, plantamos avena y leguminosas que ayudan a oxigenar y reequilibrar.

También elaboramos nuestro propio compost y utilizamos preparados vegetales y minerales. Todo para mantener el equilibrio entre suelos, vides y ecosistema.

Persona paseando sore paisaje natural

Sin fórmulas rígidas.

Para trabajar el viñedo no hay recetas. Solo observación y adaptación al medio. Las 18 parcelas tienen diferentes suelos y matices, por eso adaptamos nuestro trabajo a las necesidades de cada momento. Así entendemos la biodinámica: observar la tierra y respetar su propio ritmo.

Horizonte de Viñedos y detalle de racimo de uva

Una viña sin presiones.

Ayudamos al viñedo a encontrar armonía, salud y expresión. No buscamos un rendimiento alto, sino equilibrado. La vendimia se prolonga lo necesario para que las uvas de cada parcela lleguen a bodega con los parámetros óptimos de madurez y acidez.

Enólogo Sergio Ávila observando paisaje y detalle de Viñedo

Un mundo en cada parcela.

La diversidad de suelos hace que cada parcela tenga algo diferente que aportar. Por eso aplicamos una viticultura diferenciada y vinificamos cada zona por separado. Algunas añadas, hemos llegado a tener 50 vinos diferentes en bodega. Porque cada parcela tiene su propia personalidad y es parte de la identidad de nuestros vinos.

Detalle botella Cruz de Alba Roble y chica feliz

Estilo Cruz de Alba.

Años de práctica consciente y de búsqueda de la expresión del terroir constatan que el papel de la biodinámica y de la bodega es crucial. Gracias a estos, los vinos de Cruz de Alba consiguen ser el fiel reflejo del lugar y de las condiciones del año.  Expresivos, vibrantes y de una gracia singular en la que late la vida del viñedo.